La tumba del Cleopatra.

La Tumba de Cleopatra.

El hallazgo de la tumba de Cleopatra supondría el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos, máxime si junto a la reina del Nilo encontramos también a Marco Antonio y, como cuenta la leyenda, a Alejandro Magno.

Las fuentes antiguas ofrecen algunas pistas sobre su posible ubicación.

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El hallazgo de la tumba de Cleopatra sería el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos. Descubre aquí las posibles ubicaciones. Aviso: prepara el neopreno y la escafandra. Clic para tuitear

Los Hechos.

Existe constancia de que Cleopatra se suicidó en Alejandría el 12 de agosto del año 30 antes de nuestra era. Su intención era evitar caer en manos de Octavio y ser exhibida como prisionera en Roma. Aunque contrariado, el vencedor de la guerra y nuevo amo del mundo hubiese permitido que se cumpliesen las últimas voluntades de la reina del Nilo. Se la embalsamó según la costumbre egipcia y se le dio sepultura junto a Marco Antonio —que se había suicidado pocos días antes—, en un recinto que la propia Cleopatra había elegido, construido y pertrechado para su tránsito al otro mundo.

Según cuenta Plutarco, Octavio visitó el lugar durante el proceso de embalsamamiento de la reina con la intención de ver los restos de Alejandro Magno. No solo se limitó a contemplarlos, parece ser que el sobrino nieto de Julio César sufrió un traspiés y rompió la nariz de la momia del conquistador macedónico.

Las posibles ubicaciones.

La Isla de Philae.

Los hechos antes narrados tuvieron lugar en Alejandría y sus alrededores. No hay constancia de que los protagonistas realizasen grandes desplazamientos en aquellos días. Sin embargo, Cleopatra eligió su lugar de sepultura y el proceso para embalsamar un cuerpo se prolongaba durante unos 30 días, por lo que no necesariamente, hay que ceñir la búsqueda a la capital egipcia de la época. Hubo tiempo para viajar a lugares cercanos y esto nos lleva a un candidato plausible y de enorme importancia histórica; la isla de Philae.

Philae era el principal centro de culto a la diosa Isis, con la que Cleopatra y algunas reinas anteriores se habían identificado. La reina del Nilo era la encarnación viviente de Isis y no son pocos los ejemplos que conocemos de humanos elevados a la divinidad que eligieron su propio templo como lugar de descanso eterno.

Hay que decir que Philae tuvo una enorme importancia histórica. Era el lugar donde los egipcios obtenían el tinte azul. Hoy parece una nimiedad, pero el azul era muy difícil de conseguir en la antigüedad. No existen vegetales ni elemento comestible alguno que sea azul. La composición de este tinte era un secreto y se comercializaba a precios exorbitados.

A partir del fallecimiento de Cleopatra la isla tomó aún más importancia, el culto a Isis se intensificó y el lugar obtuvo un velo místico cargado de secretismo e inaccesibilidad. Más adelante, cuando los cristianos prohibieron la devoción pagana a la diosa Isis, sus sacerdotes enmascararon este culto mediante la adoración de la madre de Jesús. Philae es el germen del culto a la Virgen María.

El emplazamiento mantuvo sus secretos hasta el siglo XX, cuando quedó sumergido bajo las aguas de la presa de Asuán. Las partes exteriores de sus templos fueron desmontadas, trasladadas y reconstruidas en el cercano islote de Agilkia. Desgraciadamente, Philae nunca se excavó.

Alejandría.

Regresamos a la decimotercera ciudad que Alejandro Magno bautizó con su nombre y la única que ha mantenido esta denominación hasta nuestros días.

Aunque menos conocido, Alejandría también contaba con un importante templo dedicado a la diosa Isis. Es conocido como el templo de Taposiris Magna y se encuentra a las afuera de la ciudad. En 2005, la abogada y arqueóloga dominicana Kathleen Martínez Berry, consiguió plantarse —tras varios cientos de correos y miles de llamadas—, frente a Zahi Hawass, el que era conservador general de Egipto, y le expuso su teoría:  Cleopatra tenía que estar enterrada en el templo de Isis más cercano al lugar en el que murió; y ese emplazamiento apenas había sido excavado. Hawass le concedió dos meses. Actualmente, Martínez lleva 15 años excavando y ha dado con algunos vestigios de que podría llevar razón, aunque el descubrimiento definitivo se le sigue resistiendo.

Casi sin necesidad de salir de Alejandría, hay un tercer lugar plausible. Mucho más inaccesible y el favorito de los historiadores:

Alejandría llegó a tener 2 millones de habitantes. Cuando la ciudad cayó en manos musulmanas en el año 641, el califa Umar Ibn al-Jattab hizo un inventario de lo encontrado: «4.000 palacios, 4.000 baños, 12.000 mercaderes de aceite, 12.000 jardineros y 400 teatros y lugares de esparcimiento». ¿Dónde está todo esto? Expolios y destrucciones aparte, hoy sabemos que buena parte de lo que fue la perla del Mediterráneo está sumergida bajo sus aguas. Desde principios de siglo XX, Egipto juega con la idea de un proyecto «faraónico» para dragar la costa de la ciudad y descubrir todos los tesoros sumergidos. Entre estos hallazgos, podría estar la tumba de Cleopatra.

El conjunto de palacios reales en los que la reina del Nilo se suicidó, podría albergar su mausoleo. Es fácil pensar que Cleopatra y su dinastía, querían tener cerca de ellos a su ilustrísimo antepasado —Alejandro Magno—. Existen varios relatos en los que la momia del conquistador es mostrada a visitantes ilustres. Lo más sencillo sería tenerla «a mano» para esta función. La idea más extendida es que Cleopatra se construyó su propia tumba en una sala aneja a la de Alejandro y que todo el conjunto estuvo ubicado en una zona palaciega que acabó sepultada por el Mediterráneo.

 

Entre las arenas del desierto o bajo el mar, el secreto continua oculto.

By | 2018-07-01T09:22:00+00:00 julio 1st, 2018|Perlas|0 Comments

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