El mito de ElDorado.

El mito de ElDorado tiene cierta base real, aunque difusa y cargada de misticismo y exageraciones. Parece comprobado que los indios chibcas realizaban una ceremonia anual para honrar a sus dioses en la que arrojaban a un lago determinados objetos de oro. Después, el jefe de la tribu, completamente impregnado también de oro, se sumergía en las aguas del lago para purificarse. Esta ceremonia pudo haberse realizado hasta muy poco tiempo antes de la llegada de los españoles y fue relatada a estos por otras tribus indígenas.

La leyenda originó un buen puñado de expediciones, la primera de ellas comandada por Sebastián de Benalcazar en 1535. Después de él vendrían Hutten, Hernán Pérez de Quesada, Gonzalo Pizarro, Pedro de Ursúa, Jiménez de Quesada, Diego de Ordás, Jerónimo de Ortal, Alonso de Herrera o Domingo de Vera; casi todas ellas con desastrosas consecuencias para sus integrantes. La expedición de Gonzalo Pizarro llegó a comerse sus propios cinturones hervidos con hierbas, ante la carestía de alimentos que llegaron a sufrir.

El Mito de ElDorado. Un secreto que pervive hasta nuestros días. Clic para tuitear

La infructuosa búsqueda sí que dio como resultado la exploración de territorios desconocidos y varios hitos, como la navegación completa del Amazonas y varios de sus afluentes, y el acceso a zonas selváticas impenetrables.

La creencia en el mito de ElDorado no decayó jamás. Ya en siglo XVII el naturalista Alexander Von Humboldt tasó las riquezas en 300 millones de dólares (de aquel tiempo) y señaló el lago Guatavita —en la actual Colombia—, como el lugar más probable en el que encontrar las riquezas. En 1580 un tal Sepúlveda ya había intentado desecar dicho lago sin éxito. Proceso que intentó repetirse en 1625 y en 1677 sin que en ninguna de las dos ocasiones lograse llevarse a cabo.

A principios de siglo XIX una empresa alemana logró dragar una importante parte del lago y obtuvo indicios de estar sobre la pista acertada, pero unas jornadas de intensas lluvias torrenciales les impidieron llegar hasta el final. El siguiente y último intento hasta la fecha, se llevó a cabo en 1912 por una expedición francesa. Lograron desecar el Guatavita completamente, para descubrir que los lodos volcánicos de su fondo se habían compactado por la presión convirtiéndose en una masa sólida más dura que el cemento. Al carecer de maquinaría para penetrar aquella mole, se vieron obligados a volver a inundar el recinto. De esta forma, ElDorado aún hoy guarda su secreto.

By | 2018-06-03T09:19:52+00:00 junio 4th, 2018|Perlas|0 Comments

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