El busto de Nefertiti. La belleza imperecedera

El 6 de diciembre de 1912 el egiptólogo alemán Ludwig Borchardt hacía un descubrimiento que le situaría eternamente en el Olimpo de la arqueología mundial. En las ruinas de la ciudad de Amarna, en la ribera oriental de Nilo, aparecían los vestigios de lo que debió ser el estudio de un escultor. Éste fue posteriormente identificado como Tutmose y en aquel estudio se hallaron varias escultoras y moldes de yeso de una familia real egipcia perteneciente a XVIII dinastía. Entre aquellas figuras había una que llamaba especialmente la atención sobre todas las demás: el busto policromado de Nefertiti.

¿Quién fue Tutmose?

Tutmose (literalmente “engendrado por Tot”) fue un artesano y maestro escultor egipcio que vivió hacia el año 1.300 a. n. e. Poco sabemos de su vida salvo su nombre y que llegó a ser el escultor favorito de la corte. En las excavaciones realizadas en su estudio apareció un caballo de marfil con la inscripción “Favorito del Rey y Maestro de Obras, el escultor Tutmose.

En su estudio se encontraron varias esculturas de yeso, granito y piedra arenisca de algunos miembros de la familia real en diferentes edades. Estas obras hoy en día se reparten entre el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo Egipcio de Berlín. En este último se encuentra el busto de Nefertiti.

El hipnótico y magnético busto de Nefertiti es mucho más que una escultura. Descubre más aquí. Clic para tuitear

¿Quién fue Nefertiti?

Neferu Aton Nefertiti, que se traduce como “bondad de Atón, la bella ha llegado” fue la reina consorte del faraón Akenatón, miembro de las XVIII dinastía. Sabemos que vivió entre los años 1.370 a. n. e. y 1.330 a. n. e.

Sobre su origen existen varias teorías. Pudo ser una princesa Nubia concubina del padre de Akenatón. Otra teoría la identifica con la princesa Taduhepa de Mitani -parte de la actual Siria-, y que era mítica por su deslumbrante belleza. Por último, y como hipótesis más consistente, Nefertiti pudo ser sencillamente una miembro más de la familia real, su padre sería el faraón Ay y su madre una tal Tey, estaría emparentada de alguna forma con el que sería su esposo, Akenaton, y desde muy joven destacaría por su belleza, lo que la hizo ascender puestos en la corte hasta alcanzar el rango de Gran Esposa Real. La primera y más importante de las esposas del faraón. Si hay algo unánime en todas las hipótesis es que Nefertiti era bella, muy bella.

El reinado de Akenaton y Neferititi estuvo marcado por la irrupción de la primera religión monoteísta de la que tenemos constancia en la historia: el culto a Atón. Esta nueva religión desplazó a Amón del centro religioso egipcio y provocó importantes revueltas en la sociedad de su tiempo. Fue el propio Akenatón quien ordenó la construcción de la ciudad de Amarna como centro del culto al nuevo dios, aunque ésta fue abandonada apenas quince años después, en el tercer año del reinado de su sucesor, Tutankamón.

Entre otras decisiones, Akenatón prohibió la representación de humanos con porte o atributos divinos y ordenó a los artistas de la época, entre los que debía encontrarse Tutmose, que plasmaran de la forma más veraz posible la apariencia de la familia real en sus obras. Este hecho confiere una especial importancia al busto de Nefertiti pues debemos suponer que los rasgos que vemos en la obra, se corresponden de forma fiel con el verdadero aspecto físico de la reina.

El Busto

La obra, realizada en caliza y yeso alrededor del año 1.335 a. n. e. mide 48 centímetros de alto y pesa algo menos de 20 kilos. Representa a una mujer de piel morena, ojos grandes y oscuros, labios carnosos, pómulos muy marcados y cuello delgado y estilizado. El conjunto resulta sorprendentemente afín al canon de belleza actual.

La reina aparece con un tocado que identificamos como alguna versión de la Corona de Jeperesh o Corona Azul, que se usaba cuando se iban a hacer ofrendas a los dioses. Si bien es cierto que su representación no coincide exactamente con las descripciones que tenemos que dicha corona, por lo que en general se le llama Tocado de Nefertiti.

Una atomización (TAC) realizada en 2.007 reveló que bajo la efigie que podemos observar hoy en día se encuentra oculto otro rostro con rasgos faciales algo distintos. Probablemente esto se deba a que el escultor estaba envejeciendo un busto anterior de la propia reina para acercarlo a la realidad. Tutmose debió morir o sufrir algún tipo de percance cuando se encontraba cerca de finalizar su obra, por lo que el busto de Nefertiti quedó inacabado y carece de policromía en su ojo derecho.

Tras su descubrimiento, el busto de Nefertiti fue adquirido por el coleccionista alemán James Simon, que lo donó al museo egipcio de Berlín. Allí estuvo expuesto hasta 1.943, momento en que fue trasladado a un lugar desconocido con motivo de la segunda guerra mundial. El museo, quedó totalmente destruido tras la toma de ciudad por los soviéticos en 1.945.

Desde 2.009 el busto de Nefertiti permanece expuesto en el rehabilitado Museo Egipcio de Berlín, donde forma parte de una de las colecciones de arte egipcio más importantes del mundo.

By | 2018-05-25T14:15:55+00:00 abril 28th, 2018|Artículos|0 Comments

About the Author:

Leave A Comment

  Acepto la política de privacidad

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.