Del Papiro al libro en un viaje de 6.500 años de historia.

Del Papiro al libro en un viaje de 6.500 años de historia.

 

Papiro Ebers.

El primer producto de origen vegetal que se usó como soporte de escritura fue el papiro. Sabemos que ya era usado por los egipcios 4.500 años antes de nuestra era, aunque el más antiguo que ha llegado hasta nuestros días «tan solo» data del año 2.500 a.n.e. En concreto se trata de un conjunto de unos mil fragmentos que hablan de la vida cotidiana durante la construcción de la pirámide de Keops. Se puede admirar actualmente en el museo de El Cairo y supera en casi mil años la anterior marca; el tratado médico conocido como «Papiro Ebers».

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El papiro procede de la planta del mismo nombre, de cuyo tallo se extraen tiras de unos diez centímetros de largo por uno de ancho, que luego se entraman sobre una base dura y se machacan con una piedra hasta conseguir una sola pieza. Hasta la victoria de Octavio Augusto sobre Marco Antonio y Cleopatra, el comercio de papiro estaba exclusivamente en manos de la familia real egipcia y solo estos se beneficiaban de sus enormes exportaciones. Sabemos que llegó a Grecia en el siglo V a.n.e. y desde allí se expandió por todo el mundo conocido. Durante algunos siglos convivió con el pergamino, que se fabrica a partir de piel animal.

Pero pronto le salió otro competidor. Según la tradición china, en el año 105, un eunuco llamado Tsua Lun, logró fabricar las primeras láminas de papel combinando hojas de morera, ramio, algodón y algunas telas viejas. Todo ello era mezclado y machacado en un mortero hasta conseguir una pasta homogénea, blanquecina y compacta que se extendía en finas capas. Al secarse, era posible escribir sobre ellas. Tsua Lun fue obsequiado con un título aristocrático por su descubrimiento. A partir de ese momento, China se convirtió en el proveedor de papel de occidente y mantuvo un férreo secreto sobre su metodología de fabricación. Al menos hasta el año 610, cuando un monje coreano reveló al emperador de Japón la fórmula y sus misterios. En apenas 50 años, los japoneses mejoraron el proceso, aumentaron la calidad del producto y elevaron exponencialmente su comercio. El papel llegó al norte de África y se expandió junto al Islam, primero por España y poco después por toda Europa. Sin embargo, y a pesar de la facilidad que confería para la confección de libros, la vieja Europa se mostró reticente a su utilización para este fin y continuó usando el pergamino para sus mejores obras. Baste decir que el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial y fue firmado en 1919, se escribió sobre pergamino.

Diamante Sutra.

En paralelo a la expansión del papel llevada a cabo por los japoneses, los chinos estaban preparando una nueva innovación fundamental; la Imprenta de Tipos Fijos, o el arte de imprimir con bloques de madera en los que se marcaban los caracteres al revés. Esta práctica se inició en un monasterio budista chino. El libro más antiguo impreso con este sistema que ha llegado hasta nuestros días es el «Diamante Sutra» impreso en el año 868. Poco tiempo después, el alquimista Pi Cheng inventó los caracteres móviles de imprenta, que sentarían las bases del sistema de producción desarrollado a mediados del s. XV por varios impresores alemanes, entre los que destacó Gutenberg.

La imprenta (alemana) revolucionó, democratizó y expandió el conocimiento hasta límites insospechados. La producción de papel hubo de aumentarse exponencialmente y el producto volvió a aumentar su precio con la misma velocidad que reducía la calidad. Hasta que en 1845 comenzó a usarse la viruta de madera sobrante de otras industrias para fabricar papel. Esta forma de reciclaje terminó de enterrar cualquier otro soporte de escritura, aunque tenía un inconveniente: la lignina, sustancia presente en la madera y que hacía que el papel se oscureciese al poco tiempo de ser fabricado, tomando un tono amarillento. En la actualidad solo contiene lignina el papel más basto —normalmente usado en los periódicos— y, curiosamente, el más lujoso y sofisticado del que se aprecia su color «envejecido y natural».

By | 2018-08-22T17:44:30+00:00 agosto 22nd, 2018|Perlas|0 Comments

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