Ave César! Los indios americanos de saludan…

Ave César! Los indios americanos de saludan…

Esta improbable frase tiene una sorprendente base histórica. No son pocos los contactos entre europeos y americanos previos al viaje de Colón, pero todos ellos tienen el denominador común de que son los europeos lo que emprenden el viaje. Sin embargo, existe un testimonio que podría suponer el primer contacto entre ambos continentes y, por primera vez, los aventureros hubiesen partido de las costas americanas. Para terminar de rizar el rizo, los que esperaban al otro lado del atlántico eran los romanos.

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En torno al año 59 antes de nuestra era, Quinto Cecilio Metelo Celer era el gobernador de las provincias romanas de las Galias. Muy poco tiempo antes de morir, posiblemente envenenado por su esposa, dejó escrito un increíble testimonio; en un encuentro con la tribu de los suevos, estos le habrían hecho entrega de unos hombres de dialecto incomprensible y piel rojiza, que habían llegado como náufragos a las costas de Germania unas semanas antes.

Mapa Mundi de Pomponio Mela

 

Celer vivió lo suficiente para comenzar un entendimiento con aquellos viajeros y pudo desentrañar su origen y algunas de las vicisitudes de su periplo marítimo. En un documento llamado «In tempestatem ex Indiciis aequoribus», del que se hace eco el geógrafo nacido en Tingentera (actual Algeciras) en torno al año 1, Pomponio Mela, y que ha llegado hasta nuestros días gracias a Plinio «el viejo», que lo recopiló en su «Historia Natural».

 

 

 

 

―«Historia Natural» llegó a estar compuesta por unos 2000 tomos que abarcaban escritos y curiosidades acerca de botánica, zoología, minería, medicina, geografía, cosmología, metalurgia, etnografía y un sinfín de temas más. En esta suerte de enciclopedia, que fue base del conocimiento humano hasta el siglo XVIII, podemos encontrar artículos sobre las costumbres del camaleón, los usos médicos de la col o los efectos de verter sangre de cabra sobre un diamante. Lamentablemente, de los 2000 tomos iniciales, tan solo conservamos 37―.

 

Pero volvamos a Celer a sus conversaciones con los náufragos…, el procónsul de la Galia los describe como hombres altos ―lo que descartaría un origen oriental―, de piel oscura y rojiza, ―lo que hace que la hipótesis nórdica, la que manejaban los suevos, sea poco probable―, y que habían viajado en un «nabat» durante dos meses antes de tocar tierra. Lamentablemente, el término nabat es demasiado amplio y puede referirse casi a cualquier embarcación. Una descripción más detallada del medio de transporte utilizado hubiese sido esencial para determinar su origen. Más adelante, Celer nos informa de la poca tolerancia al frío de aquellos hombres, lo que nos hace pensar que partieron de algún lugar más meridional que centro Europa. Todo ello sumado a una travesía marítima de unos dos meses ―recordemos que Colón necesitó 71 días para divisar tierra―, hacen que esta anécdota sea algo más que una especulación y tenga muchos visos de ser cierta.

La repentina desaparición de Celer nos dejó sin el final de la historia. Desconocemos el destino de los náufragos de piel rojiza y si lograron volver a casa. Fuera cual fuese ese lugar.

By | 2020-01-05T12:15:51+00:00 enero 5th, 2020|Perlas|0 Comments

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